Transporte y Solución: La Perspectiva Dominicana

 El Ser En Círculo


Desde El Ser En Círculo abordamos temas que afectan a la humanidad desde una perspectiva propositiva. Hoy analizamos la situación del tránsito en República Dominicana, un desafío que requiere soluciones integrales.

    Imagen cortesía de eldinero.com.do

Durante décadas, los gobiernos se han enfocado en construir infraestructuras viales: elevados, pasos a desnivel y autovías que conectan Santo Domingo con el interior. Si bien estas obras son necesarias, constituyen solo una parte de la solución.

El Contexto Cultural: Entre Dos Mundos

Históricamente, el dominicano ha mostrado fascinación por la cultura estadounidense, comprensible dado nuestro historial de relaciones bilaterales. Esta influencia se refleja magistralmente en el personaje Balbuena de Luisito Martí en la película "Nueba Yol" de Ángel Muñiz. Sin embargo, Estados Unidos, a pesar de su desarrollo, mantiene desafíos significativos en seguridad ciudadana.

Mientras tanto, vivimos de espaldas a otras realidades como China, una civilización milenaria que ha logrado niveles excepcionales de seguridad. Como testimonia el empresario español Adrián Díaz, con 19 años de experiencia en ese país, en China puedes dejar tus pertenencias en la mesa de un restaurante y encontrarlas intactas al regresar. Este contraste nos invita a reflexionar sobre nuestros modelos de referencia.

La Realidad Dominicana: Seguridad vs. Movilidad

Podemos construir todas las vías imaginables, pero sin garantías de seguridad ciudadana, ¿qué ejecutivo utilizará transporte colectivo para llegar a su trabajo? Sin esta confianza básica, las calles de nuestros cascos urbanos seguirán congestionadas.

El transporte representa un gasto significativo para el ciudadano común. Un estudiante universitario que sale de clases a las 8:00 PM puede tardar hasta una hora en llegar a casa. Si debe caminar 300 metros desde la parada del Metro o autobús, se ve obligado a pagar RD$100 en motoconcho para evitar ser víctima de un atraco.

Esta realidad explica por qué la clase media prioriza la compra de vehículos. Los padres que pueden costearlo adquieren automóviles para sus hijos universitarios, considerándolo una extensión de la seguridad personal.

Hacia una Solución Integral

Desde El Ser En Círculo proponemos un enfoque comprehensivo que restaure la confianza de estudiantes, trabajadores y empresarios en el transporte colectivo, reduciendo así la cantidad de vehículos en las vías.

Necesitamos un pacto colectivo donde el Estado lidere la solución en seguridad ciudadana. No se trata solo de incrementar la vigilancia policial, sino de transformar la conciencia colectiva. Los gobiernos disponen de herramientas poderosas cuando existe voluntad política.

El gobierno es el principal financiador de programas mediáticos. Si utilizara estos espacios para educar en lugar de solo promocionar logros ministeriales, estaría invirtiendo en su verdadera misión. Proponemos reorientar la publicidad gubernamental hacia la promoción de valores cívicos y respeto.

Las políticas sociales también deben alinearse con este objetivo. Los programas de transferencias condicionadas, como los bonos escolares, deberían exigir mayor corresponsabilidad parental. Padres que no asisten a reuniones escolares convocadas por la dirección no merecen recibir estos beneficios.

El sector empresarial, por su parte, debe facilitar que sus empleados participen activamente en la educación de sus hijos mediante horarios flexibles y permisos adecuados.

Si buscamos inspirarnos en modelos externos, adoptemos lo mejor de cada uno. Podemos emular el enfoque preventivo de países desarrollados, donde la policía vela porque los jóvenes en edad escolar no deambulen durante horarios de clase, no para reprimir, sino para restablecer el orden y la responsabilidad familiar como pilares de la seguridad social.

La movilidad sostenible en República Dominicana dependerá, en última instancia, de nuestra capacidad para construir colectivamente una cultura de seguridad y corresponsabilidad.